sedación inconsciente y anestesia total intravenosa

Dr. Ramón Tomás Martínez Segura Hospital Central Norte de Petróleos Mexicanos y Hospital General de México SSOD. Ciudad de México

El "Estado Anestésico" es un estado exclusivamente producido por fármacos, los cuales actúan en lugares específicos del Sistema Nervioso Central (SNC). Las técnicas anestésicas que se emplean hoy día se dividen en dos grandes ramas, la anestesia general y la anestesia regional, estas a su vez se han subdividido para conformar el gran arsenal con el que cuenta el Anestesiólogo para satisfacer las necesidades anestésicas de los pacientes que van a someterse a un procedimiento diagnostico y/o terapéutico., sin olvidar las técnicas de sedación consciente e inconsciente.

Las técnicas de anestesia general se dividen según la vía de administración de los agentes anestésicos: inhalatoria e intravenosa, mientras que la combinación de ambas es llamada "balanceada". La sedación se divide en consciente e inconsciente como se menciona en la platica anterior, por lo que nos enfocaremos a la sedación inconsciente o profunda y la anestesia intravenosa total.

La anestesia intravenosa (¡v) es una técnica no reciente, de hecho sus orígenes nos remontan al descubrimiento de la circulación por W. Harvey en 1628, más tarde C. Wren realizo la primera inyección de opio al torrente sanguíneo empleando una vejiga de cerdo y una pluma de ave en 1657, siendo Pierre Cyprien Ore quien inyecta hidrato de cloral al torrente circulatorio, observando sedación como efecto clínico facilitando los procedimientos quirúrgicos. Desde el advenimiento de la aguja hipodermica hueca por F. Rynd y la jeringa de cristal por C. Pravaz, se dieron las bases para la administración de agentes anestésicos por vía intravenosa (ATIV).

Los fines del procedimiento anestésico son proporcionar al paciente el "estado anestésico" caracterizado por hipnosis, amnesia, analgesia y evitar el movimiento como respuesta al estímulo nociceptivo, facilitando la intervención del cirujano, mientras mantenemos el equilibrio del medio interno. Para conseguir estos objetivos debemos emplear los fármacos anestésicos a dosis plasmáticas adecuadas, con las mínimas oscilaciones para obtener los efectos deseados, evitar la acumulación y los efectos indeseables. A menudo, la capacidad del anestesiólogo para realizar estos ajustes antes de administrar la dosis elegida se ha designado como el arte de la anestesia, que de alguna manera refleja en parte, la habilidad de establecer una relación individual entre la dosis y la respuesta. La práctica anestésica moderna genera experiencia que aunada a la investigación continua hacen que la ciencia de la anestesiología supere al arte.

La mayor parte de las acciones farmacológicas de los agentes empleados en anestesia general intravenosa

(hipnosedantes, analgésicos opioides, bloqueadores neuro-musculares, agonistas alfa-2, etc.) se desarrollan en el SNC y tienen su origen en una interacción entre las moléculas de los fármacos con las membranas celulares, los mecanismos exactos no se han dilucidado del todo, sin embargo, se sabe que los receptores proteínicos específicos (receptor GABAA, NMDA, Receptor colinérgico nicotínico y Receptores opioides) interactúan con los agentes anestésicos, modificando el flujo a través de los canales y bombas iónicas (sodio, potasio, calcio, cloro y magnesio principalmente). Los receptores son proteínas especializadas que contienen lugares estereoespecíficos que se unen a moléculas de señalización específicas que inicia una cascada de procesos bioquímicos y desencadenan una señal transmembrana con cambios de voltaje, que modifican el comportamiento de la célula. Las moléculas de señalización endógenas son denominadas neurotransmisores, y las exógenas fármacos.

Holford, definió los dos procesos farmacológicos de una forma sencilla: "La farmacocinética es lo que el organismo le hace al fármaco, mientras que la farmacodinámica es lo que el fármaco le hace al organismo". El plasma no es el sitio donde actúan los medicamentos, sino el medio de transporte que lleva al fármaco a sus sitios de acción.

Después de administrar un fármaco por vía intravenosa, éste se ve sometido a una serie de influencias fármaco-cinéticas que describen los factores dinámicos de la disponibilidad del fármaco sobre el tiempo, la cual, evidentemente ésta determinada por la dosis y la velocidad de administración. El proceso de absorción que se observa en otras vías de administración, no existe en la vía intravenosa, ya que la captación del fármaco es instantánea y completa a la circulación sistémica, donde los agentes sufren procesos de partición que determinan la disponibilidad del fármaco entre las distintas formas de transporte de las membranas biológicas y el grado de fijación a las proteínas presentes en la sangre y en los tejidos. Además, la distribución y redistribución del fármaco a los diferentes órganos y sitios de acción dependen del flujo sanguíneo, es decir del gasto cardiaco, por lo que las concentraciones plasmáticas después de un bolo iv, siguen tres fases de descenso, inicial-mente observamos una marcada disminución de los niveles plasmáticos del fármaco debido (aunque no exclusivamente) a la distribución del fármaco hacia los tejidos mejor perfundidos o de fácil equilibrio, en la segunda fase el fármaco se redistribuye de la sangre hacia los tejidos no tan bien perfundidos, en los que el equilibrio de concentraciones con el plasma es más lento, y la fase terminal representa sobre todo el proceso de eliminación del fármaco.

El microambiente en él que las moléculas del fármaco se ponen en contacto íntimo con sus lugares de acción se denomina biofase, que puede ser en la actualidad anatómicamente definible, aunque con mayor frecuencia debe considerarse como una serie de "microzonas" ampliamente

dispersas con características funcionales similares. La concentración plasmática del fármaco y la concentración en el sitio efector o biofase están influidas por la magnitud y la velocidad de los procesos de biotransformación (metabolismo hepático y/o plasmático) que producen una alteración química del compuesto administrado y forman compuestos con una mayor o menor actividad biológica y de más fácil excreción. Finalmente, la eficacia y velocidad de eliminación del fármaco y /o de sus productos metabólicos del organismo influirán sobre la magnitud y ia duración del efecto farmacológico. Al alcanzar la biofase, el fármaco producirá un efecto, con frecuencia debido a la ocupación de uno o más tipos de receptor, y los efectos obtenidos se considerarán "terapéuticos" o "adversos" según las respuestas clínicas que por lo general varían en cada individuo. La relación entre la concentración del fármaco existente en la biofase y la magnitud y el curso temporal del efecto consiguiente ésta regida por los factores farmacodinámicos.

Existen múltiples factores que influencian la respuesta a una droga como las características físico-químicas del fármaco, la dosis empleada, la edad (niños, ancianos), las condiciones generales del paciente (estado nutricional, gasto cardiaco), las enfermedades coexistentes (cardiovasculares, pulmonares, endocrino-metabólicas, degenerativas, daño hepático y renal entre otras), la interacción con otros fármacos previos, el polimorfismo genético, diferencias étnicas y la coexistencia del mismo procedimiento anestésico-quirúrgico que se acompañan de una respuesta metabólica, una respuesta inflamatoria sistémica, recambio brusco de volumen e hipotermia entre otras). La variabilidad "fisiológica" Interindividual tanto farmacocinética como farmacodinámica, que de forma práctica se refiere a que cada paciente responde de forma "individual", la mayoría de los sujetos responde de forma parecida ante la administración de una dosis "x" de un fármaco, incluso una parte menor de los individuos puede presentar una respuesta contraria a la deseada.

Para facilitar el estudio de los fármacos en ATIV, se han desarrollado nuevos conceptos en farmacocinética y farmacodinámica, los modelos farmacocinéticos compartimentales (bicompartimentales o tricompartimentales) representan complejos matemáticos exponenciales hipotéticos (modelos empíricos, modelos mecanísticos, modelos fisiológicos, y modelos de alta resolución, todos ellos hechos por simuladores computarizados). Estos modelos permiten esquematizar los procesos cinético-dinámicos implicados en la distribución, efecto y eliminación del fármaco, puesto que ofrecen una visión más intuitiva de los fenómenos farmacocinéticos y farmacodinámicos y pueden aplicarse de forma simulada a poblaciones grandes de pacientes. (Por ejemplo el adulto sano).

Pacientes con diferentes condiciones fisiológicas como el paciente pediátrico y paciente de edad avanzada. Otros pacientes en condiciones especificas como la paciente obstétrica e incluso con procesos patológicos agregados como ¡ la obesidad, la insuficiencia hepática e insuficiencia renal.

Los modelos compartamentales son representados de : forma gráfica como compartimiento central (VJ o de mayor irrigación (sangre, cerebro, corazón, pulmones, hígado, etc.) : y los compartimentos periféricos (V2y V3) de moderada per-

fusión (músculos, huesos) y pobre perfusión (grasa) respectivamente. De los cuales se desprende la Concentración plasmática aparente del fármaco o Cp (mcg/ml), el Volumen de Distribución aparente del fármaco representado como Vd (L/kg), el Volumen de Distribución en equilibrio estable o Vdss (donde hipotéticamente el fármaco se encuentra a la misma concentración en los diferentes compartimentos) y cuando la concentración plasmática aparente del fármaco es medida sobre el tiempo se denomina Vida Media de Distribución Rápida o alfa referente a su paso por los órganos y tejidos más perfundidos; Vida Media de Distribución Lenta o beta que refleja el paso de la droga por los tejidos que reciben una irrigación de moderada a pobre y por último la Vida Media de Eliminación o gama que representa el tiempo total que requiere el fármaco para ser eliminado del organismo. La eficacia y velocidad de la eliminación o aclaramiento del fármaco desde el compartimiento central (V,) están representadas sobre el tiempo con la constante k o Cl (ml/kg/min), y sirve de base para calcular la cantidad de fármaco que debe administrarse mediante una infusión continua para alcanzar y mantener una meseta en la concentración plasmática aparente del fármaco durante el tiempo requerido evitando las oscilaciones y la acumulación.

Hay que tener en cuenta que la concentración plasmática de una droga no es igual que la concentración en el sitio efector (biofase), por lo que el rápido ascenso y descenso, en la concentración plasmática no es paralelo con los cambios en el efecto de la droga (ésta relación directa es llamada Histeresis). La Constante keO, representa la velocidad de equilibrio de la droga entre el plasma y la biofase, de la cual se deriva él termino tiempo de efecto pico (t1/2 keO ó tv 2p) que refleja el tiempo promedio requerido para que ocurra el equilibrio entre la Cp y la biofase, es decir aparezca el efecto del fármaco tras su administración. El Contexto Sensitivo de la Vida Media, se refiere al tiempo requerido para que la Cp de una droga disminuya hasta el 50% a partir del tiempo en que sé cerro la infusión, y tiene relación directa con: la vida media de eliminación, los procesos de distribución y redistribución de la droga (que tienen repercusión sobre el efecto), el tiempo en que debe cerrarse la infusión de acuerdo al termino del procedimiento anestésico-quirúrgico y con el tiempo de recobro de la anestesia. En la mayoría de los fármacos empleados en la sedación inconsciente y la ATIV, la vida media sensible al contexto depende de las características fisicoquímicas del fármaco y del tiempo de infusión, excepto el Remifentanil que por sus características particulares es independiente del tiempo de infusión.

Cuantificar los efectos cinético-dinámicos de los fármacos empleados en la anestesia total intravenosa (ATIV) no es nada sencillo, ya que el plasma no es el lugar donde los anestésicos ejercen su efecto, de tal forma que para definir la dosificación óptima debemos de hablar del efecto conseguido y no de concentraciones plasmáticas alcanzadas. Además, de que el mecanismo y el lugar de acción (biofase) de los hipnosedantes, analgésicos opioides y bloqueadores neu-romusculares es diferente, por lo tanto, no se puede asumir que su farmacodinámica sea aditiva como los agentes inhalatorios sino más bien efectos sinérgicos. Varios investigadores han tratado de definir la relación concentración-efecto

de los agentes iv, en sus inicios se utilizo como medida la velocidad de perfusión del fármaco y la respuesta a la incisión de la piel, llegando a definir la velocidad de perfusión mínima (MIR) necesaria (cuando se combina con óxido nitroso al 66%) para prevenir la respuesta somática a la incisión quirúrgica de la piel en el 50% de los pacientes. Desgraciadamente la MIR no es la medida óptima de la relación cinético-dinámica de los agentes iv por diversos motivos; ya que si solo se utilizará una perfusión simple constante de un agente anestésico, se requieren cuatro vidas medias de eliminación, para alcanzar el estado de equilibrio y por lo tanto, la medida que se obtiene es anterior y poco útil, por consiguiente la medida real de la MIR es una interacción entre la dosis de carga y la velocidad o ritmo de infusión, pero no toma en cuanta las variabilidades individuales de la farmacocinética. Por lo anterior expuesto podemos percatarnos de que la MIR no define con claridad la relación entre la concentración sanguínea y los efectos en el cerebro, las investigaciones siguientes se dedicaron a correlacionar las concentraciones plasmáticas con los efectos, lo cual es superior que la MIR y se ha denominado CE50, Cp50 o CIM (concentración intravenosa mínima), que es la concentración procedente de la respuesta a la incisión de la piel en el 50% de los individuos, siendo una medida de potencia y puede permitir la comparación entre los fármacos anestésicos inhalatorios e intravenosos. La CIM95es de importante valor, ya que sirve como guía para la administración clínica cuando se emplea un esquema de perfusión basado en los modelos farmacocinéticos y farmacodinámicos, ya sea manual (Esquema de BET) o computarizado (Sistemas CACI, TCI y PCA).

Los sistemas de administración de fármacos se dividen en sencillos y complejos respectivamente. Los esquemas manuales se basan en los perfiles farmacocinéticos y farmacodinámicos de los agentes en ATIV, se caracterizan por una dosis de carga calculada de acuerdo a la Cp (mcg/ mi) aproximada deseada, por él Vd (L/kg) aparente del fármaco, lo que da como resultado la clásica dosis "bolo" por kilogramo de peso, posteriormente se calcula la dosis de infusión para el mantenimiento de la anestesia, tomando como base la Cp (mcg/ml) deseada por el Cl (ml/kg/minuto) y de acuerdo al sistema de administración de fármacos disponible se puede cuantificar las microgotas por minuto cuando de trata de la bureta graduada o los mi/hora en el caso de las bombas volumétricas.

Los sistemas de administración de fármacos intravenosos, asistidos por ordenadores computarizados alimentados con los modelos farmacocinéticos y farmacodinámicos de los fármacos empleados en anestesia, y facilitan la infusión continua de éstos a través de las bombas, por lo que él clínico solo debe proveerle los datos de la edad y peso del paciente, así como, el fármaco a utilizar, la concentración plasmática deseada o la tasa de infusión (mg/kg/h ó mcg/kg/min). Los sistemas más recientes se dividen en "asa cerrada" y "asa abierta" que aunado al monitoreo cada vez más estrecho, del efecto y profundidad de la anestesia por el clínico permite realizar ajustes en las concentraciones del fármaco calculada tanto en el plasma como en la biofase, con lo que el rango de seguridad con estos nuevos sistemas es elevado, mientras disminuye las posibilidades de toxicidad. A pesar,

del desarrollo fármacos con perfiles farmacocinéticos y farmacodinámicos más apropiados para la ATIV, aunado al gran avance tecnológico en el monitoreo de los efectos de los agentes anestésicos, no contamos a la fecha con un anestésico intravenoso ideal.

Los objetivos terapéuticos basados en los modelos farmacocinéticos facilitan alcanzar un régimen de dosificación individual, es decir para cada paciente, por lo que es preferible administrar varios fármacos a concentraciones terapéuticas continuas para lograr él "estado anestésico" deseado, eliminando los picos y valles de las formas tradicionales ("bolos" fraccionados), evitando la sobredosis y la acumulación. Las ventajas del empleo de infusiones continuas de fármacos sobre los bolos son: lograr una inducción rápida y suave de la anestesia sin fenómenos excitatorios, una estabilidad hemodinámicatransanestésica, una despertar de la anestesia tranquilo y precoz, así como la disminución de los efectos colaterales y del consumo de anestésicos en general.

En cuanto a los fármacos más empleados en la sedación inconsciente o profunda y la ATIV moderna, destacan por sus perfiles farmacocinéticos y farmacodinámicos el Midazolam y Propofol en el caso de los hipnosedantes, el Remifentanil y Fentanil en los analgésicos opioides y el Cisatracurio y Rocuronio en los bloqueadores neuromusculares respectivamente.

El monitoreo del efecto de los agentes anestésicos sobre el paciente anestesiado, es la clave para alcanzar una profundidad anestésica óptima, basado en las condiciones individuales del paciente, con los mínimos efectos adversos posibles. En la practica clínica actual se recomienda el uso del neuroestimulador de nervios periféricos para la vigilancia de la relajación muscular, del índice Biespectral para monitoreo de la profundidad de la hipnosis, y la evaluación clínica de la supresión de la respuesta simpático-adrenérgica, que sirve de base para evaluar la eficacia del procedimiento anestésico en relación con el estímulo nociceptivo, todos estos elementos son de gran utilidad para el anestesiólogo y demás especialistas que trabajan con estos medicamentos, mientras no contemos con un dispositivo que evalué en forma directa la analgesia.

En la actualidad los sistemas de administración de fármacos ¡v (bombas de infusión controladas por ordenadores computarizados a partir de los modelos farmacocinéticos conocidos de cada fármaco), facilitan la perfusión continua independiente de los agentes hipnóticos, analgésicos y miorrelajantes, permitiendo obtener concentraciones deseadas, tanto plasmáticas como en el sitio efector, de uno o varios fármacos anestésicos. Quizá los próximos logros serán sistemas de control abiertos para hipnóticos y analgésicos, y sistemas cerrados para los relajantes musculares, mediante los cuales se podrá obtener de manera automática la profundidad anestésica deseada de forma fácil y eficaz. Desgraciadamente, los efectos fisiológicos y la cuantificación de la anestesia todavía no son comprendidos del todo y las técnicas de monitorización no son lo suficientemente sensibles como para que en la actualidad sean factibles los sistemas autocontrolados. Esto justifica el hecho de que es imprescindible que los médicos encargados del

cuidado de los pacientes en quirófano y en la unidad de cuidados intensivos conozcan los perfiles farmacocinétlcos y farmacodinámicos de cada agente empleado para alcanzar la sedación inconsciente y la ATIV, dando lugar al uso racional de los fármacos con mínimos efectos colaterales situación que repercutirá más tarde en los costos

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