estado hipermetabolico y actividad física

Pilar Mogollón M Fisioterapeuta Especialista en Fisioterapia en Cuidado Crítico Hospital Universitario de la Samaritana Docente Especialización Corporación Universitaria Iberoamericana.

Con los pasos de los años la evolución en la intervención Fisioterapéutica ha cambiado al mismo ritmo en que las demandas en la atención de los pacientes especialmente en Cuidado Crítico han evolucionado y han requerido un manejo integral. Estas necesidades nos han llevado a modificar la intervención en nuestros pacientes pasando de la terapia física como estrategia de mantenimiento de las cualidades físicas básicas del paciente, a realizar programas de reacondicionamiento físico, empleando para este fin herramientas que han sido modificadas desde las movilizaciones hasta prescripción de actividad física cuyo fin último es mejorar la resistencia y/o capacidad aerobia del individuo con todos los beneficios sistémicos que esto conlleva.

Para esto es importante tener en cuenta la respuesta metabólica que presentan los pacientes en la Unidad de cuidados intensivos, sometidos a un estrés metabólico importante, su comportamiento con relación a consumo metabólico de oxígeno y los cambios desde el punto de vista de soporte nutricional, optimizando así nuestra intervención fisiote-rapéutica.

RESPUESTA METABÓLICA AL TRAUMA

Una de las principales características de la respuesta al trauma es la rápida movilización de sustratos calóricos, el aumento de la utilización de grasas como fuente calórica y aumento del catabolismo proteico. Dicho estrés lleva a una respuesta neuroendocrina que comanda las alteraciones fisiológicas y metabólicas que caracterizan la respuesta metabólica al trauma.

Las principales respuestas son:

-        Movilización y utilización de la grasa corporal como fuente energética.

-        Alteración en el metabolismo de los carbohidratos, hiperglicemia debido a intolerancia a la glucosa y re sistencia a la insulina.

-        Catabolismo proteico especialmente en el músculo esquelético.

Cuthbertson describió (1932) las fases características de la respuesta al trauma, las cuales son reconocidas actualmente. La fase inicial o fase de shock esta caracterizada por hipotensión, hipovolemia, oliguria, disminución de la perfusión tisular, acidosis metabólica e hiperglicemia, aumento de la resistencia a la insulina, disminución del V02 y una producción energética no efectiva. En esta la fase la prioridad es la reanimación del paciente con restitución de la volemia y estabilización hemodinámica y cardiovascular. Su duración es de 24 a 48 horas y se encuentra contraindicado el soporte nutricional.

La segunda fase o fase hipermetabólica se caracteriza por un severo catabolismo por movilización de aminoácidos por exagerada proteolísis, aumento de catecolaminas, SIRS , gasto cardiaco aumentado y disminución de la resistencia vascular periférica característica de un patrón hemodinámico de sepsis, aumento del consumo de oxígeno y producción de C02 elevada lo que conlleva al paciente como mecanismo compensatorio a manejar volúmenes de hasta 20 It/min, además persiste la hiperglicemia, disminución de la insulina, aumento del NUU (nitrógeno ureico urinario) y balance nitrogenado negativo. Su duración puede ser de varios días. Es de suma importancia en esta fase el inicio del soporte nutricional basado en dietas hipocalóricas y normoproteicas. La tercera fase o fase anabólica se inicia con la modulación del SRIS, desaparición de la respuesta neuroendocrina e inflamatoria, balance hídrico negativo y mejoría del balance nitrogenado, disminución de la movilización de aminoácidos, aumento de la acción de la insulina permitiendo la reposición de glucógeno a nivel hepático y muscular, inhibición de la gluconeogénesis y estimulación de la captación de aminoácidos para la resíntesis proteica. La duración de dicha fase puede ser de semanas. En esta fase se inicia la corrección del soporte nutricional de acuerdo con el factor de estrés. La fase final o anabólica tardía cuya duración puede ser de meses, se caracteriza por restauración de las reservas energéticas, reestablecimiento de los depósitos de grasa, ganancia de peso y balance nitrogenado positivo.

VALORACIÓN DE RESULTADOS DE LA EVALUACIÓN NUTRICIONAL

Es importante tener en cuenta para realizar una adecuada prescripción de la actividad física, la evaluación realizada por el grupo de Soporte Nutricional, la cual nos permite conocer la historia nutricional del paciente, los cambios de peso (en los últimos seis meses), cambios de ingesta, tipo de dieta y la capacidad funcional del individuo, permitiendo establecer el nivel de condición física previo al inicio de la enfermedad o anterior al trauma. También es necesario conocer la clasificación nutricional del paciente a través de la valoración global subjetiva propuesto por Detsky y Jeejeebhoy (1987) basada en los antecedentes clínicos y dietéticos recientes, el grado de hipermetabolismo causado por la enfermedad o los tratamientos instituidos y el examen físico, permitiendo clasificar al paciente en bien nutrido, desnutrición leve, con riesgo de desnutrición moderada a severa y severamente desnutrido.

NECESIDADES ENERGÉTICAS

Para la realización de los procesos metabólicos básicos, el mantenimiento de la temperatura corporal y la realización de la actividad física el organismo requiere una provisión energética diaria. Estos requerimientos energéticos se expresan como gasto metabólico total (GMT), el cual está compuesto por el gasto metabólico basal correspondiente al metabolismo basal, efecto calórico o termogénico que corresponde al trabajo biológico necesario para los procesos de digestión, absorción y degradación de nutrientes y síntesis proteica, gasto metabólico en reposo (GMR) el cual se refiere al consumo calórico para la realización de procesos biológicos en reposo y por último el gasto metabólico de la actividad física (GMA).

Estas necesidades energéticas en reposo deben ser expresadas a través del cálculo de los requerimientos calóricos, por medio de:

1.          Ecuación de Harris-Benedict

2.          Calorimetría indirecta:

 

-  Calorimetría indirecta circulatoria (CIC)

-  Calorimetría indirecta respiratoria(CIR)

 

3.          Excreción de creatinina

4.          Fórmula de Blackburn

PRESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Al iniciar la prescripción es necesario tener en cuenta los beneficios del entrenamiento aerobio a nivel fisiológico dentro de los cuales encontramos aumento en las concentraciones de enzimas aeróbicas a través de las vías del ácido cítrico y la B-oxidación, incremento del tamaño y volumen de las mitocondrias, y mejora de la capacidad oxidativa, aumento en las concentraciones de mioglobina y finalmente mejora de la capacidad de toma, transporte y utilización de oxígeno. Los componentes de ia prescripción incluyen la intensidad, duración, frecuencia, tipo de ejercicio y progresión de la actividad, teniendo en cuenta que debe sistemática e individualizada especialmente en el paciente crítico.

COSTO ENERGÉTICO DE LA ACTIVIDAD

Es importante tener en cuenta que el costo energético de la actividad esta determinado por la interacción de la intensidad, duración y frecuencia de la actividad física. En los pacientes en estado crítico nos permite no sobrepasar el consumo calórico esperado para la actividad, relacionado con las fases de la respuesta metabólica al trauma. Para dicho cálculo empleamos la siguiente ecuación, la cual se basa en el nivel de MET de la actividad:

Kcal min= MET x 3.5 x peso corporal en Kg/200

La intensidad de trabajo durante la actividad se puede calcular a través de varios métodos incluyendo el porcentaje directo de la frecuencia cardiaca máxima, el método de la frecuencia cardiaca de reserva y el más empleado actualmente por el equipo de Fisioterapia a través de la frecuencia cardiaca de entrenamiento permitiendo una evaluación y seguimiento adecuado de la intensidad de la actividad. En cuanto a la mejora de la capacidad aeróbica es conocido que con duraciones entre 5 a 10 minutos con intensidades mayores del 70% del V02 máximo podrían obtenerse mejoras; sin embargo, en los pacientes críticos debido a las condiciones tanto cardiovasculares, hemodinámicas y nutricionales se sugieren actividades con una duración de 10 minutos y múltiples sesiones diarias teniendo en cuenta

la adaptación y tolerancia del paciente a la actividad, realizando un seguimiento a la intensidad de trabajo deseada expresada a través de la frecuencia cardiaca de entrenamiento.

PRESCRIPCIÓN DE ACTIVIDAD FÍSICA EN FASE DE SHOCK

Es importante recordar que el paciente se encuentra hipovolémico, con hipoxia tisular y con disminución del V02, por lo cual en esta fase esta contraindicado el soporte nutricional y por consiguiente la actividad física: “ ejercicios #8221; a pesar de esto el paciente se beneficiará de la utilización de modalidades mecánicas como el posicionamiento en cama cuyo objetivo será mejorar precarga ventricular derecha a través ejercicios de Burger Allen.

ACTIVIDAD FÍSICA EN FASE HIPERMETABÓLICA

En esta fase, su principal objetivo es restaurar el trasporte de oxígeno y el consumo de oxígeno (V02). Se inicia el soporte nutricional basado en dietas hipocalóricas y normoproteicas, por lo tanto, se iniciará la actividad física en las 24 horas siguientes, evaluando la tolerancia del paciente a la dieta. Las estrategias de intervención, estarán encaminadas a realizar un entrenamiento aeróbico con los beneficios ya descritos anteriormente. Se continuará con modalidades mecánicas, no solo a través de posicionamiento en cama, sino también del empleo de aditamentos que permitan prevenir la aparición de retracciones en mano, pie caído etc., a la vez se inicia la prescripción del ejercicio con actividades aeróbicas con gastos energéticos que no sobrepasen las 2.5 Kcal/min, con intensidades bajas del 10% del V02 y en múltiples sesiones diarias (se recomiendan mínimo dos) con duración de 10 minutos.

ACTIVIDAD FÍSICA EN FASE ANABÓLICA

En esta fase se continúan con actividades aeróbicas, con gastos energéticos entre 2,5 a 3,5 Kcal/min, con intensidades moderadas entre el 20% y 30% de la frecuencia cardiaca de entrenamiento, teniendo una duración de 20 a 30 minutos y en dos sesiones diarias, permitiendo al paciente tener fases de recuperación. Es importante considerar que en esta fase se inician actividades como cambios de posición que permitan manejar presión ortostática incluyendo adopción y mantenimiento de posición sedente y bípeda. Cabe anotar que en cada una de las actividades el monitoreo debe ser estricto a través de la evaluación de la frecuencia cardiaca, tensión arterial, oximetría de pulso y si las condiciones del paciente lo permiten, escala de esfuerzo percibido (RPE).

EVALUACIÓN DE LA ACTIVIDAD VS SOPORTE NUTRICIONAL

Es necesario a través de la realización de la actividad física considerar algunos factores que podrían indicarnos que se hace necesario suspender la prescripción debido a cambios clínicos del paciente o signos de intolerancia a la actividad, dentro de los cuales podemos considerar la aparición de fiebre por bacteremia o SRIS persistente ya que aumentan el gasto metabólico basal, dietas hipoproteicas, pérdida de masa muscular magra, índices catabólicos moderados a severos, hipokalemia, hipoglicemia reactiva e intolerancia a la nutrición. Por último se debe realizar un monitoreo que incluye niveles de glucosa, electrolitos, NUU y balance nitrogenado.

CONCLUSIÓN

La prescripción del ejercicio y el soporte nutricional son terapias que si bien es cierto benefician de manera significativa al paciente crítico es importante que sean aplicadas realizando un adecuado seguimiento de la evolución, tolerancia del paciente y los resultados obtenidos, entendiendo que no pueden desligarse una de la otra y que su fin último es permitir mejorar sus condiciones y favorecer un adecuado reacondicionamiento físico, disminuyendo así el impacto de la enfermedad, obteniendo como resultado una mejora en la calidad de vida del paciente.

BIBLIOGRAFÍA

1.            Cuthbertson DP. Observations on the disturbance of metabolism produced by injury to the limbs.Q J Med 1: 237 ,1932.

2.            Patino JF.Metabolismo, Nutrición y Shock en el Paciente Quirúrgico. Tercera edición. Fundación Lucia Patino Osorio. Bogotá, 1985.

3.            Mora R. Trauma y sepsis. En: Soporte Nutricional Especial. Segunda edición. Por R Mora. Editorial Médica Panamericana. Bogotá, 1997.

4.            Barton R. The Hypermetabolism. Multiple Organ Failure Syndrome. Chest, 1989. Nov, Vol 5.

5.            FENLANPE. Terapia Nutricional Total. 1997.

6.            Hecke F, Schmidt u et al: Circulating complement proteins in multiple trauma patients-Correlation with injury severity, development of sepsis, and outcome. Critical Care Med 1997;Vol 25: 2015-2024.

7.            Bestene J, Pérez E , et al. Manual de Cirugía. 1-, Ed. Santa Fe de Bogotá: CEJA 1999.

8.            American College of Sports Medicine. Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription. Ed. Paidotribo. Barcelona: 2000.

9.            Frownfelter D. Dean L. Principles and Practice of Cardiopulmonary Physical Therapy. 3 ed. Ed. Mosby, Chicago. 1997.