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UNIÓN
NEUROMUSCULAR Y RELAJANTES MUSCULARES |
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INTRODUCCIÓN La introducción de nuevos BNM de latencia corta y diferentes
vidas medias de eliminación ha permitido el uso racional
de estos medicamentos de acuerdo con las necesidades quirúrgicas
y las indicaciones del paciente, sin aumentar los costos
ni los tiempos de cirugía. Alexander von Humboldt identificó en 1807 la Strychnos toxifera (Bejuco de Mavacure), aunque después se comprobó que
otras especies del mismo y de distinto género contenían sustancias
tóxicas semejantes: Strychnos
letalis -al este del Amazonas-, Chondodendron
tomentosum (Curare o Pereira Brava) -al
oeste del Amazonas-, Chondodendron
platiphyllum y Erythrina
americana
[2]
. La primera información sobre el efecto paralizante
del curare sobre los músculos respiratorios fue suministrada
por Sir Benjamin Brodie, quien en
1812 experimentó con el curare y mostró que la ventilación
artificial mantenía con vida a los animales curarizados.
En 1825, Charles Waterton describió su
experimento con curare en un asno inflando los pulmones del
animal con un fuelle mediante un traqueostoma; de este modo
lo mantuvo con vida artificialmente mientras el efecto del
curare estuvo presente. En 1850 el fisiólogo francés Claude Bernard estableció las
bases científicas de los relajantes musculares al mostrar
que el curare actuaba sobre la unión neuromuscular bloqueando
el impulso de los nervios motores. Inyectó curare en el saco
linfático de la rana y observó un efecto paralizante del
músculo, pero la conducción nerviosa estaba intacta y la
estimulación eléctrica sobre el músculo no estaba alterada.
El experimento de Bernard sirvió como base para descubrir
que el efecto del bloqueo neuromuscular del curare ocurría
en la placa motora terminal. En 1900, Jacob Pal descubrió que los anticolinesterásicos
podían revertir la acción relajante del curare. Rudolf Boehm, de Leipzig, aisló la curarina y entregó la preparación
al cirujano Arthur Läwen, quien la utilizó por primera vez
en anestesia en 1912 para una cirugía abdominal utilizando
ventilación con presión positiva. Sin embargo, este descubrimiento
cayó en el olvido y no fue sino 30 años después que se reinició su
utilización. El siguiente paso importante fue el descubrimiento
de la estructura química de la d-tubocurarina por King en
1935, de donde derivan los nuevos relajantes
musculares. Un año después, West
usó extractos purificados de estas plantas en el tratamiento
de tres pacientes con tétanos. En 1938 Bennet sugirió el
uso del medicamento para electrochoques. En 1941 el Laboratorio Squibb produjo una preparación
de curare llamada “Intocostrin”. En 1942, Griffith y Johnson, dos anestesiólogos canadienses,
usaron este medicamento en 25 pacientes para investigar los
aspectos clínicos del curare. En 1947 Daniel Bovet (Premio Nobel de
Fisiología -1957) obtuvo el primer derivado sintético que
llamó gallamina. A ésta siguieron pronto otros compuestos.
En 1948 se sintetizó el decametonio. En 1949 Bovet sintetizó la
succinilcolina y fue utilizada en clínica por primera vez
en 1951 en varios países de Europa
[3]
. En 1958 se describió el alcuronio, que
fue utilizado en el hombre por primera vez en 1961; el pancuronio
se sintetizó en 1964 y se usó clínicamente en 1966; el vecuronio
fue introducido en 1979; el atracurium en 1980, el mivacurium
en 1993 y el rocuronium en 1994
[4]
. ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LA UNIÓN NEUROMUSCULAR La transmisión nerviosa tiene lugar en
una estructura especializada del músculo esquelético llamada
unión neuromuscular o placa motora terminal. El mecanismo
de la transmisión neuromuscular consiste en la liberación
de acetilcolina, y su unión a los receptores nicotínicos
de la membrana postsináptica. El
músculo esquelético está inervado por nervios motores mielinizados.
Se sabe que el interior de una fibra nerviosa motora tiene
un potencial eléctrico de cerca de 70 mV más negativo que
el exterior del nervio, y que si esta diferencia alcanza
un valor umbral se genera un potencial de acción que viaja
a lo largo del axón y finalmente causa la contracción del
músculo que inerva. A medida que el axón de la neurona motora
se aproxima a la placa terminal pierde su placa de mielina
y se divide en numerosos filamentos no mielinizados, cada
uno de los cuales inerva una fibra muscular. Sólo una fibra
nerviosa llega una placa terminal (no hay convergencia) sin
embargo, puede haber considerable divergencia puesto que
varias placas terminales pueden ser inervadas por un mismo
nervio. El filamento nervioso no mielinizado se subdivide
en botones terminales que se invaginan en los pliegues de
la membrana muscular subyacente llamados hendiduras subneurales
que incrementan el área de la superficie en la que actúa
el transmisor sináptico. El espacio entre la terminal nerviosa
y la fibra muscular se denomina hendidura sináptica, que
tiene una amplitud de 20-30 nanómetros (nm). Los impulsos
nerviosos son transmitidos por medio de un transmisor químico,
la acetilcolina, que es también el neurotransmisor de todas
las fibras autonómicas preganglionares. La acetilcolina se sintetiza en la mitocondria de la terminal
nerviosa a partir de la acetilcoenzima A y la colina en una
reacción catalizada por la enzima colina O-acetiltransferasa
(colina acetilasa). La acetilcoenzima A es sintetizada en
las mitocondrias y la colina es reciclada de la hendidura
sináptica hacia la terminal nerviosa, tras la hidrólisis
de la acetilcolina a colina y acetato, haciéndola disponible
para la síntesis de nueva acetilcolina.
Las
moléculas de acetilcolina junto con adenosín trifosfato (ATP),
proteoglicanos y iones de Ca2+, Mg2+ e
H+, son almacenadas en vesículas de unos 40 nm
de diámetro en el Aparato de Golgi del cuerpo de las neuronas
motoras de la médula espinal, que migran hacia la unión neuromuscular
por transporte microtubular. Las vesículas están agrupadas
en el axoplasma terminal en forma de bandas transversas llamadas
zonas activas. En las terminaciones nerviosas de una sola
placa terminal hay aproximadamente 1000 zonas activas donde
existen cerca de 300,000 vesículas. Un cuanto
representa el contenido de acetilcolina de una vesícula presináptica,
que almacena 5.000 a 10.000 moléculas. Cuando el potencial de acción que viaja
por el axón de una neurona motora llega a la terminal presináptica,
se produce la apertura de los canales de Ca2+ –operados
por voltaje– y de esta manera se eleva la concentración de
Ca2+ en la terminal nerviosa. El Ca2+ que
entra a la terminal nerviosa se combina con la calmodulina.
La calmodulina es una proteína dependiente del Ca2+, esencial para el proceso de la regulación
de la exocitosis de acetilcolina en la terminal nerviosa.
La calmodulina interactúa con una de las proteínas íntimamente
relacionadas con el proceso de exocitosis, la sinapsina I,
[5]
que en estado desfosforilado inmoviliza las vesículas
al unirse con ellas. Las
sinapsinas son un grupo de proteínas de la vesícula de acetilcolina, que
las une al citoplasma y evita su movilización. La fosforilación de la sinapsina I por
la proteína CaM-kinasa
II (dependiente del calcio y la calmodulina) anula su afinidad por las vesículas sinápticas e induce el
desplazamiento y fusión de las vesículas de acetilcolina hacia la membrana
de la terminal nerviosa produciéndose así la exocitosis de la acetilcolina
hacia la hendidura sináptica (Fig 1). El número de cuantos liberados se incrementa
considerablemente con los impulsos nerviosos aferentes, varía directamente
con la concentración extracelular de Ca2+ e inversamente con la
concentración extracelular de Mg2+. La liberación de acetilcolina ocurre espontáneamente cuando
la célula nerviosa está en reposo, liberándose en forma aleatoria
uno o más cuantos de acetilcolina a la hendidura sináptica;
este fenómeno produce diminutas espigas de despolarización
llamadas potenciales miniatura de placa terminal (PMPT),
que tienen una duración de pocos milisegundos y una amplitud
entre 0.5 y 1 milivoltio. Además de la liberación espontánea
que ocurre en forma permanente, la acetilcolina se libera
cuando un potencial de acción presináptico
alcanza la terminal nerviosa y se liberan 100 a 200 cuantos
de acetilcolina, que son los que originan los potenciales
de placa terminal (PPT) –de 15 a 20 mV de amplitud–, capaces
de iniciar una onda de despolarización en la fibra muscular.
El PPT es generado por la sumatoria eléctrica de muchos PMPT
descargados sincrónicamente de las zonas activas. Una vez que se
libera, una molécula de acetilcolina se une a cada una de
las dos subunidades a de los receptores nicotínicos de la
membrana postsináptica. La acetilcolina tiene un grupo amonio
cuaternario de carga positiva, que es atraído por el sitio
del receptor, de carga negativa. La compuerta de estos receptores
es activada por un ligando, en este caso, la acetilcolina.
Un ligando es una señal química que ocupa un lugar específico
en el receptor. La activación del receptor por la acetilcolina
da origen a un cambio conformacional de éste, que da lugar
a la rápida apertura del canal iónico por el que entra Na+ y
sale K+. Al entrar el Na+ se despolariza
la membrana de la célula muscular (Fig. 2). Esta despolarización
local lleva a la activación de los canales de Na+ vecinos,
que amplifican y propagan los potenciales de acción a toda
la superficie de la fibra muscular y hacia los túbulos transversos
donde existe una alta densidad de canales de Ca2+.
La liberación de grandes cantidades de Ca2+ del
retículo sarcoplásmico produce la contracción muscular. La
transducción de la señal eléctrica de la superficie de la
membrana muscular a la liberación de Ca2+ intracelular
del retículo sarcoplásmico se conoce como el acoplamiento
excitación-contracción
[6]
. Cuando se libera, aproximadamente el 50% de la acetilcolina
debe ser removida rápidamente para que ocurra la repolarización.
La hidrólisis es llevada a cabo en menos de un milisegundo
por la enzima acetilcolinesterasa, que se encuentra en la
terminal nerviosa unida a la membrana postsináptica. La enzima
desdobla la acetilcolina en ión acetato y colina; esta última
no actúa como transmisor del impulso nervioso. La rápida
actividad de la enzima impide que la acetilcolina reaccione
más de una vez con el receptor y evita la acumulación de
la acetilcolina en la unión neuromuscular. La disociación
de la acetilcolina en sus componentes ocasiona el cierre
del canal. La acetilcolinesterasa está presente
en todos los sitios donde la acetilcolina funciona como neurotransmisor8. ![]() EL RECEPTOR NICOTÍNICO DE LA ACETILCOLINA Se han identificado
receptores de acetilcolina en músculo esquelético, el sistema
nervioso central y periférico, y en los ganglios del sistema
nervioso autónomo. Se conocen al menos tres tipos de receptores
en la unión neuromuscular: los receptores presinápticos que
se encuentran en la terminal nerviosa y dos receptores postsinápticos
en el músculo, que según su ubicación se clasifican en intrasinápticos
y extrasinápticos (también conocidos como unionales y extraunionales). Se
acepta que los receptores preunionales son de tipo muscarínico
y nicotínico. La densidad de los receptores es aproximadamente
de 50 millones por cada placa motora. Receptores extrasinápticos: Estos sufren
una involución progresiva luego del nacimiento; desaparecen
aproximadamente a los 20 meses, siempre que no haya lesiones
nerviosas, falta de movimiento o miopatías que determinen
su permanencia por más tiempo. Los receptores extrasinápticos
aun cuando no están usualmente presentes en el músculo de
adultos normales, son importantes en la medida en que aparecen
en los músculos que reciben una estimulación nerviosa menor
que la normal. Estos receptores inmaduros están presentes
también en infantes, neonatos y pacientes con déficit neuronal,
son mucho más sensibles que los intrasinápticos a los agentes
despolarizantes pero menos sensibles a los agentes no despolarizantes
y por lo tanto estos pacientes pueden tener una respuesta
anormal a estos relajantes. Receptores
presinápticos: Hay suficiente evidencia de la existencia de receptores nicotínicos en
la membrana presináptica con morfología diferente a los
receptores postsinápticos, pero en vez de proporcionar
retroalimentación positiva y aumentar la cantidad de acetilcolina
disponible para ser liberada, es probable que funcionen
movilizando los depósitos y aumentando la síntesis del
neurotransmisor. Por tanto, la acetilcolina aumenta su
propia síntesis y movilización. El bloqueo de estos receptores
por agentes no despolarizantes es la causa del debilitamiento
de la respuesta al estímulo tetánico y al tren de cuatro
[7]
. Se ha concluido que los receptores presinápticos están
implicados en el debitamiento postetánico porque la a bungarotoxina, un bloqueante
postsináptico puro, no lo produce. La liberación de acetilcolina
normalmente disminuye durante la estimulación de alta frecuencia porque los
depósitos disminuyen más rápido de lo que pueden reponerse
[8]
. Sin embargo, esto no
tiene consecuencias debido al margen de seguridad. Fisiológicamente, el requerimiento
de acetilcolina para la estimulación repetida sugiere que hay un gran exceso
de neurotransmisor almacenado en la terminal nerviosa, suficiente quizá para
104 estímulos. En otras palabras, la cantidad de acetilcolina
liberada durante el estímulo de alta frecuencia es más que suficiente para
despolarizar la placa motora. Durante el bloqueo parcial esta reducción de
la cantidad de neurotransmisor produce debilitamiento, o sea una progresiva
reducción de la respuesta muscular con cada estímulo. Además, la presencia
de RMND acentúa la reducción de la liberación de acetilcolina con estímulos
de alta frecuencia produciendo más debilitamiento. Este efecto es mediado probablemente
por los receptores presinápticos
[9]
. Receptores postsinápticos: El receptor es un pentámero compuesto por 5 subunidades proteicas
dispuestas en forma circular que forman un canal iónico en
el centro; cada subunidad contiene 4 dominios denominados
M1, M2, M3 y M4. El receptor fetal y el extraunional contiene
5 subunidades: dos a, una b, una g y una d, mientras que el receptor desarrollado
o adulto está formado por dos subunidades a, una b, una g y
una e (Fig. 3). Sólo las subunidades a contienen la
secuencia que reconoce la acetilcolina, aunque los mismos
sitios pueden ser ocupados también por antagonistas reversibles
como la dTC, e irreversibles como la a bungarotoxina. Todas las subunidades tienen una conformación
geométrica molecular muy semejante, y vistas en conjunto
tienen una estructura en forma de embudo. Cada uno de los
dominios tiene forma helicoidal en algunos segmentos, unidos
entre sí por cadenas proteicas en forma de asa. Los dominios
M2 de cada una de las 5 subunidades se disponen de tal forma
que se unen en el centro del receptor para formar el canal
iónico. El receptor
nicotínico de la acetilcolina existe en 3 estados funcionales:
cerrado, abierto y desensibilizado; en el estado abierto
conduce iones y cuando está cerrado o desensibilizado no
los conduce. Durante el ciclo de transición entre uno y otro
estado los receptores, estando en estado de reposo, se unen
a dos moléculas de acetilcolina y se isomerizan al estado
abierto; si continua la unión con la acetilcolina u otro
ligando agonista, se desensibilizan y el canal permanece
cerrado. El papel de la desensibilización en la transmisión
colinérgica en condiciones fisiológicas es incierto, pero
es evidente bajo algunas condiciones patológicas y en la
neurotransmisión con otros neurotransmisores.
[10]
Cada receptor
tiene dos sitios de unión para el ligando, que están ubicados
en la conexión de las subunidades a- e y a- d. La forma del
canal es más amplia en el vestíbulo extracelular y se estrecha
hasta tomar dimensiones iónicas en su base. Los residuos
proteicos esenciales para la selectividad iónica se encuentran
en las capas más cercanas al extremo que está en contacto
con el citoplasma del segmento M2. La unión de
las dos moléculas de acetilcolina con los dos sitios del
receptor de las dos subunidades a ocasiona un cambio en la conformación
geométrica del receptor, que es responsable tanto de la selectividad
por determinados iones como de la apertura de la compuerta
del canal después de la unión con el ligando
[11]
. Aunque el canal está cerrado en los estados de reposo
y de desensibilización, la evidencia indica que la estructura en ambos estados
es diferente, siendo más amplia la compuerta en el estado desensibilizado
que en el de reposo6. La ausencia de acetilcolina en los sitios
de unión hace que las cinco subunidades se acoden para cerrar el canal en
la cara interna de la membrana, y la presencia de este ligando hace que las
subunidades se rectifiquen para abrir paso a los iones de Na+ y
K+. CLASES
DE BLOQUEO NEUROMUSCULAR El conocimiento de la fisiología de la placa motora y los
receptores nicotínicos son la base para la comprensión de
los diferentes tipos de bloqueo neuromuscular. Estos son:
(1)
Bloqueo no competitivo, despolarizante
o de Fase I
(2)
Bloqueo competitivo o no despolarizante
(3)
Bloqueo dual, de Fase II o de desensiblización BLOQUEO
NO COMPETITIVO, DESPOLARIZANTE O DE FASE I El bloqueo despolarizante ocurre cuando
dos moléculas de succinilcolina, o bien una de succinilcolina
y otra de acetilcolina, se unen a las dos subunidades a del receptor. De esta manera la succinilcolina
imita la acción de la acetilcolina ocasionando la despolarización
de la membrana postsináptica. Inicialmente, la despolarización
genera un potencial de acción que ocasiona contracciones
musculares asincrónicas que clínicamente se observan como
fasciculaciones. Puesto que la succinilcolina no es destruida
por la acetilcolinesterasa y su hidrólisis es más lenta que
la de la acetilcolina, el estado de despolarización persiste
hasta cuando el agente sea eliminado de la unión neuromuscular.
La interrupción de la transmisión nerviosa en la unión neuromuscular
ocurre porque la membrana despolarizada no responde a la
acetilcolina que se sigue liberando. La repolarización de
la célula muscular no es posible hasta que la colinesterasa
plasmática (pseudocolinesterasa) hidrolice la molécula de
succinilcolina, por tanto, el bloqueo despolarizante ocasiona
la apertura sostenida del canal del receptor. Se necesita
que las moléculas de succinilcolina ocupen sólo el 20% de
los receptores de acetilcolina para que se establezca un
bloqueo neuromuscular (BNM) del 95%. El canal abierto en
forma sostenida y la despolarización de la membrana postsináptica
permiten el paso de K+ hacia el exterior, ocasionando
un aumento de la concentración del K+ sérico de
aproximadamente 0.5 mEq/L
[12]
. El bloqueo despolarizante se potencia
al administrar anticolinesterásicos puesto que éstos inhiben
tanto la acetilcolinesterasa como la pseudocolinesterasa,
impidiendo así el metabolismo de la succinilcolina. Cuando
se administra un relajante muscular no despolarizante después
de la succinilcolina, el resultado es el antagonismo del
bloqueo neuromuscular despolarizante, aunque esta acción
no es lo suficientemente efectiva para producir movimiento
muscular, pero sí se observa con el estimulador de nervio
periférico. La hiperkalemia, la hipermagnesemia y
la hipotermia potencian la acción de los agentes despolarizantes,
mientras que la hipokalemia y la hipomagnesemia reducen su
actividad. El
número de dibucaína:
la dibucaína es un anestésico local no utilizado en clínica
que inhibe la colinesterasa plasmática y se usa para detectar
la presencia de una variante genética anormal de pseudocolinesterasa
(pseudocolinesterasa atípica). Esta variante anormal responde
a la dibucaína en forma diferente que la pseudocolinesterasa
normal. El número de dibucaína significa el porcentaje
de actividad de la colinesterasa plasmática inhibida por
la dibucaína. La pseudocolinesterasa normal es inhibida
en un 80% mientras que la variante lo es en un 20%. En
consecuencia, un paciente con número de dibucaína de 70 – 80
tiene una pseudocolinesterasa normal (homozigota típica).
Un paciente con número de dibucaína de 20 – 30 tiene una
pseudocolinesterasa homozigota atípica y presenta una respuesta
prolongada a la administración de succinilcolina (4-8 horas).
(Anesthesia,
Miller, p. 420-1) Números intermedios
indican variantes heterozigotas. BLOQUEO
DUAL, DE FASE II, O POR DESENSIBILIZACION Se manifiesta como la transformación
de un bloqueo de fase I a fase II. Durante la exposición
prolongada del receptor a un agonista, tal como la acetilcolina
o la succinilcolina, los receptores se desensibilizan y no
es posible la apertura del canal. Si la desensibilización
tiene lugar por la administración de succinilcolina a dosis
altas –ya sea por bolos repetidos o por infusión–, tiene
lugar el bloqueo de fase II, que se caracteriza por la prolongación
de bloqueo neuromuscular más allá del tiempo previsto para
el metabolismo de la succinilcolina, y porque las respuestas
musculares al estímulo eléctrico son similares a las del
bloqueo no despolarizante. Lo mismo que éste, puede ser revertido
con anticolinesterásicos, pero los efectos de la neostigmina
en presencia de actividad atípica de la colinesterasa plasmática
son impredecibles y pueden llevar a intensificación del bloqueo.
El bloqueo de fase II puede ser potenciado por los agentes
anestésicos inhalatorios. El mecanismo de transición de Fase
I a Fase II está aún en estudio. Este tipo de bloqueo también
se observa cuando el paciente presenta actividad atípica
de la colinesterasa plasmática. BLOQUEO COMPETITIVO
O NO DESPOLARIZANTE Este tipo de bloqueo resulta
de la administración de un relajante muscular no despolarizante
(RMND). El relajante muscular tiene un mecanismo
de acción competitivo con la acetilcolina al unirse a una
de las subunidades a de
los receptores nicotínicos de la membrana postsináptica,
pero no activa los receptores. La
despolarización es inhibida y el canal iónico permanece cerrado. La ocupación del 70% de los receptores por un
relajante muscular no despolarizante no produce evidencia
de bloqueo neuromuscular, según lo indica la respuesta muscular
a un estímulo único con el estimulador de nervio periférico.
Sin embargo, la ocupación de más del 80% de los receptores
bloquea la transmisión neuromuscular. Esto confirma el amplio
margen de seguridad de la transmisión neuromuscular y constituye
la base para el monitoreo del bloqueo neuromuscular. El factor de seguridad consiste en un exceso de receptores
que garantiza la formación de un potencial de placa terminal
suficiente para propagar un potencial de acción. Para iniciar
un potencial de acción muscular (PAM) deben abrirse como
mínimo entre un 5% y un 20% de los canales de la unión neuromuscular.
Gracias al factor de seguridad, la amplitud del PPT debe
ser menor que el 70% de su valor inicial para que el relajante
muscular bloquee la propagación del potencial de acción. Entre los factores que aumentan el bloqueo
neuromuscular con los RMND están: hipotermia, acidosis respiratoria,
hipokalemia, hipocalcemia, hipermagnesemia, función adrenocortical
reducida, pacientes gravemente enfermos. También algunas
drogas tales como anestésicos volátiles; antibióticos aminoglicósidos,
clindamicina, estreptomicina, polimixina A y B, anestésicos
locales; antiarrítmicos cardiacos como lidocaina, quinidina,
procainamida, bloqueantes de los canales de calcio; diuréticos
de asa, furosemida, azatioprina, tiazidas; magnesio; litio,
clorpromazina, fenitoína y bloqueantes ganglionares. Las penicilinas, el cloramfenicol y las
cefalosporinas no producen alteraciones del bloqueo neuromuscular.
La disminución del flujo sanguíneo y el shock de cualquier
etiología aumentan el tiempo de latencia y prolongan la acción
de los RMND. Reducen la magnitud del bloqueo neuromuscular
no despolarizante los siguientes factores: hiperkalemia,
hipertermia, quemaduras de más del 35%, paresia o hemiplejia. La evaluación del BNM depende de los
patrones característicos de respuesta a las diferentes clases
de relajantes musculares, que se presentan en la siguiente
tabla (ver monitoreo de la RNM):
RELAJANTES MUSCULARES Todo paciente que requiera relajación muscular debe estar
primero bajo el efecto de hipnóticos y analgésicos para evitar
la ansiedad y el dolor, ya sea para ventilación mecánica
o para cirugía. CLASIFICACIÓN DE LOS
RELAJANTES MUSCULARES Los relajantes musculares se clasifican en despolarizantes
y no despolarizantes de acuerdo con su acción en los receptores.
El único relajante despolarizante en uso es la succinilcolina.
Los relajantes musculares no despolarizantes (RMND) son amonios
cuaternarios, que se clasifican en dos grandes grupos: los
esteroideos y las benzilisoquinolinas. RELAJANTES
MUSCULARES DESPOLARIZANTES SUCCINILCOLINA (Suxametonio) Es el relajante muscular
de menor tiempo de latencia –de 30 a 60 seg–; es ideal para
facilitar la intubación endotraqueal y para procedimientos
quirúrgicos cortos; la duración de su acción es de 2 a 6
minutos después de la administración de 1 mg/kg. La succinilcolina
imita la acción de la acetilcolina en la unión neuromuscular
pero la hidrólisis es mucho más lenta. Por tanto, la despolarización
es prolongada y se produce el bloqueo neuromuscular. A diferencia
de los RMND su acción no puede ser revertida y la recuperación
es espontánea, mediante la pseudocolinesterasa plasmática.
Los anticolinesterásicos tales como la neostigmina potencian
el bloqueo neuromuscular. La succinilcolina se administra
en la inducción de la anestesia, después de que el paciente
pierda la conciencia. En adultos, la administración de una
dosis única puede causar taquicardia, pero con dosis repetidas
puede ocurrir bradicardia; en niños la bradicardia se observa
con la primera dosis. Con dosis mayores a 2 mg/kg o dosis
repetidas puede desarrollarse un bloqueo dual, que se traduce
en parálisis prolongada y es causado por la transformación
del bloqueo de fase I en bloqueo de fase II. Para confirmar
el diagnóstico de bloqueo dual o de fase II se puede utilizar
edrofonio. Los individuos con miastenia gravis son resistentes
a la succinilcolina pero pueden desarrollar bloqueo dual.
La parálisis muscular prolongada puede ocurrir también cuando
existe colinesterasa plasmática atípica. La ventilación mecánica
debe continuar hasta cuando se restaure la función muscular
espontánea. La dosis en de 1-2 mg/kg IV. La administración
de una pequeña dosis (10%) de un RMND (pretratamiento) es
profiláctica de las fasciculaciones inducidas por succinilcolina
y, posiblemente, para las mialgias postoperatorias. Un meta-análisis
concluyó que el pretratamiento con varios RMND, una benzodiazepina
o un anestésico local reducían en un 30% la incidencia de
mialgias al administrarse 3 minutos antes de la succinilcolina.
El pretratamiento más usado era con 0.07 mg/kg d-tubocurarina,
y que 0.05 mg/kg de rocuronio previenen también las fasciculaciones
[13]
. CONTRAINDICACIONES: quemaduras
recientes, trauma medular con paraplejia o cuadriplejia entre
los días 2 y 100 después de la lesión; hiperkalemia, trauma
muscular severo, insuficiencia renal, colinesterasa plasmática
atípica e historia familiar de hipertermia maligna. Debe
ser usada con precaución en enfermedades musculares puesto
que existe propensión a la hipertermia maligna. VENTAJAS: el tiempo de latencia
es el más corto de todos los relajantes musculares conocidos
hasta la fecha, por tanto es muy útil y no ha podido ser
reemplazado para la inducción de secuencia rápida en caso
de tener que dar anestesia a un paciente con estómago lleno. EFECTOS ADVERSOS: Cardiovasculares:
la succinilcolina puede causar bradicardia, especialmente
si es la segunda dosis, o más. Los niños son más susceptibles
a desarrollar esta complicación. EFECTOS METABÓLICOS: el nivel
de K+ se incrementa en 0.5 mEq/l (1 mmol/l); por tanto, es
necesario tener precaución en los pacientes hiperkalémicos. AUMENTO DE LA PRESIÓN INTRAOCULAR E INTRACRANEANA:
se produce un aumento de estas presiones inmediatamente después
de la administración de succinilcolina, por tanto, debe evitarse
en pacientes con heridas de globo ocular y en trauma o tumores
intracraneanos. RELAJACIÓN MUSCULAR PROLONGADA: en casos de colinesterasa
plasmática atípica o bloqueo dual. HIPERTERMIA MALIGNA: la succinilcolina puede estimular
la aparición de hipertermia maligna en los pacientes susceptibles.
Esta entidad es una alteración autosómica dominante del músculo
esquelético ocasionada por una deficiencia del receptor de
rianodina, responsable
del control del MIALGIAS: las fasciculaciones producidas por este
medicamento antes de la relajación muscular causan dolor
muscular generalizado en el periodo postoperatorio. METABOLISMO: La succinilcolina es metabolizada
en 5 a 10 minutos por la colinesterasa plasmática a succinil-monocolina (cuyas
propiedades relajantes musculares despolarizantes son clínicamente
insignificantes) y en un paso posterior, sufre hidrólisis
alcalina más lentamente en el plasma a ácido succínico y
colina, ambos inactivos. Cerca del 10% del medicamento se
excreta inmodificado en la orina. Es un agonista de los receptores colinérgicos postsinápticos, al igual que la acetilcolina, el carbacol y la succinilcolina. No es destruido por la colinesterasa plasmática, por lo cual tiene un efecto más prolongado que la succinilcolina. En la actualidad no se emplea en clínica.
RELAJANTES
MUSCULARES NO DESPOLARIZANTES Después de la administración intravenosa la debilidad muscular
progresa rápidamente a parálisis flácida. Los músculos pequeños
como los extraoculares y los de los dedos se afectan primero
que los de los miembros, el cuello y el tronco. Posteriormente
se relajan los músculos intercostales y por último el diafragma.
La recuperación de la función ocurre en orden inverso. Los relajantes musculares
no despolarizantes se clasifican en dos categorías farmacológicas:
1.
Benzilisoquinolinas: derivados de la d-Tubocurarina. Pueden causar
liberación de histamina a dosis terapéuticas. No tienen efectos
vagolíticos. D-Tubocurarina, Alcuronio, Cis-atracurio, Atracurio, Mivacurio,
Doxacurio
2.
Aminoesteroides: derivados del pancuronio. No liberan histamina.
El pancuronio tiene efecto vagolítico. Pancuronio, Vecuronio, Rocuronio, Pipecuronio, Rapacuronio Una segunda clasificación depende de la duración de su acción:
·
Muy corta (< 8 min): Rapacuronio
·
Corta (8 – 20 min): Mivacurio
·
Intermedia (20 – 50 min): D-Tubocurarina,
atracurio, cis-atracurio, vecuronio, rocuronio
·
Larga (> 50 min): Pancuronio,
pipecuronio, doxacurio En la tabla se presentan algunos de los relajantes de uso
común. La dosis efectiva 95 (DE95) es la dosis media para
producir una depresión de la respuesta muscular del 95% (bloqueo
neuromuscular) en el músculo aductor del pulgar. La dosis
estándar de intubación se toma como 2 veces la DE95 para
paralizar el diafragma y la musculatura de la vía aérea.
D-tubocurarina: Es el ejemplo clásico de los antagonistas
competitivos en la unión neuromuscular. Es una benzilisoquinolina.
El bloqueo de los receptores colinérgicos no es selectivo
sobre la unión neuromuscular y el bloqueo de los ganglios
autónomos simpáticos produce hipotensión. Puede liberar histamina
a dosis de uso corriente. Produce bloqueo simpático. La aparición
de drogas que no tienen estos efectos secundarios ha limitado
el uso de la d-Tubocurarina a la precurarización para reducir
en un 30% la incidencia de fasciculaciones y mialgias causadas
por la succinilcolina. La dosis de precurarización es de 0.07
mg/k. Tiempo de latencia: 3 – 5 minutos. Produce un bloqueo
neuromuscular profundo a dosis de 0.3 mg/kg, con una duración
de 70 - 90 minutos. Atracurio: El besilato de atracurio es un relajante muscular del tipo de las benzilisoquinolinas con duración de acción intermedia. El atracurio experimenta un extenso metabolismo seguido a la inyección intravenosa, con menos del diez por ciento excretado sin cambios en la orina. El atracurio es metabolizado por dos mecanismos diferentes: la eliminación de Hoffman y la hidrólisis éster, siendo la laudanosina el metabolito de ambas reacciones. La eliminación de Hoffman es una degradación espontánea no enzimática a temperatura y pH fisiológicos, que ocurre en el nitrógeno cuaternario del lado alifático de la molécula de atracurio y cis-atracurio. La hidrólisis ester es mediada por esterasas no específicas no relacionadas con la colinesterasa plasmática. Ambas vías para la eliminación son independientes de la función renal y hepática, hecho que permite su uso en pacientes con deterioro en la función de estos órganos. El atracurio se relaciona con reacciones adversas en un 0.01-0.02 % de los pacientes; la mayoría se deben a liberación de histamina. Los efectos adversos incluyen anafilaxia, hipotensión (2%), vasodilatación, flushing (5%), taquicardia (2%), disnea, broncoespasmo (0.2%), laringoespasmo, rash y urticaria (0.1%). La laudanosina, de excreción renal, ocasiona convulsiones a concentraciones altas; por este motivo se deben evitar infusiones por largo tiempo en pacientes con enfermedad renal [14] . Su duración corta y la escasez
de efectos cardiovasculares secundarios hace del atracurio
una droga adecuada para pacientes con falla renal y hepática,
enfermedad cardiovascular y cirugía ambulatoria. Dosis: 0.3 -0.6mg/kg. Duración de la acción:
30 minutos. Dosis suplementarias: 5 a 10 mg. Dosis de infusión: 5-10 µg/kg/min. Ampollas de 50 mg. Cis-atracurio: El cis-atracurio es uno de los isómeros del atracurio. Pertenece a las benzilisoquinolinas. Produce menos liberación de histamina que el atracurio, por tanto ocasiona menos efectos secundarios hemodinámicos a dosis elevadas. Es más potente y la duración de su acción el ligeramente mayor que la del atracurio. El cisatracurio es metabolizado en el plasma por la vía de Hoffman, independientemente de la función hepática y renal. La vía metabólica mediada por las esterasas plasmáticas tiene un papel limitado. La vida media de degradación del cis-atracurio en el plasma es de 29 minutos. Los metabolitos terminales son la laudonosina y un alcohol sin efecto relajante. El cisatracurio es de 4 a 5 veces más potente que el atracurio. Utilizado en infusión durante 24 horas la concentración de laudonosina es de 3 a 4 veces menor que con el atracurio a dosis equipotentes. La vida media de eliminación es de 22 - 25 minutos. A dosis DE95 la liberación de histamina es muy inferior al atracurio. La dosis recomendada para la intubación
es 150mg/kg.
Esta dosis produce una iniciación de la relajación similar
al vecuronio y atracurio, pero de mayor duración. La dosis
de mantenimiento de la curarización puede ser en bolos de
30mg/kg cada 20 minutos aproximadamente, o en infusión continua
a 1.5 mg/kg/minuto
[15]
.
Rocuronio: ejerce su efecto a los 2 minutos; es el RMND de latencia más rápida. Es un aminoesteroide de acción intermedia. Tiene mínimos efectos de liberación de histamina y cardiovasculares; a dosis altas tiene moderada actividad vagolítica. Es captado por el hígado para ser eliminado por la bilis no metabolizado. Menos del 30% se encuentra en la orina. La vida media de eliminación es de 131 minutos. Un metabolito del Rocuronio, el 17-desacetil rocuronio, rara vez se ha encontrado en el plasma o en la orina después de una dosis de 0.5 mg/kg a 1.0 mg/kg, con o sin infusión subsecuente hasta por 12 horas. Este metabolito tiene una actividad bloqueante muscular aproximada de 1/20 de la del rocuronio. Una dosis de 600 mg/kg permite buenas condiciones de intubación en 60 - 90 s con una duración clínica de 30 minutos. Mantenimiento: Bolos de 1/4 de la dosis inicial (150 mg/kg). Dosis de infusión: 5 - 10 mg/kg/minuto. Es indispensable la monitorización de la relajación. Pancuronio: es un relajante muscular aminoesteroideo, no despolarizante de larga acción. Compite con la acetilcolina en los receptores nicotínicos de la unión neuromuscular. Antagoniza competitivamente los receptores autonómicos colinérgicos y causa estímulo del sistema nervioso simpático y bloqueo vagal cardiaco selectivo. Produce una elevación del 10 al 15% en la frecuencia cardiaca, la presión arterial media y el gasto cardíaco. No libera histamina. En pacientes con isquemia miocárdica se debe evitar la taquicardia. El prolongado tiempo de latencia de 3 - 4 minutos limita su utilidad para la intubación endotraqueal. Generalmente se usa para la ventilación mecánica prolongada en las unidades de cuidados intensivos, o en cirugías de larga duración. Dosis: 0.1 mg/kg. Dosis de intubación:
0.15 mg/kg. Duración: 40 – 60 minutos. La excreción es renal en
un 80% sin cambios en la estructura, y biliar en un 5 – 10%
sin cambios. La degradación es por desacetilación hepática
en un 10 a 40%. La vida media de eliminación es 2.4 horas. Vecuronio: El vecuronio es un relajante muscular esteroideo derivado del pancuronio, de duración intermedia. No produce liberación de histamina y no tiene efectos cardiovasculares. El vecuronio ha sido propuesto para la curarización en el insuficiente renal severo por su eliminación predominantemente hepática. Es metabolizado en el hígado por desacetilación. La eliminación renal tiene un papel menos importante. Se elimina del 20 al 30 % por la orina. La vida media de eliminación del vecuronio es de 116 minutos con una duración de acción comparable al atracurio. Debe utilizarse en el shock, pacientes
coronarios, hipertensión arterial y en alérgicos. En pacientes
con insuficiencia hepática y colestasis debe utilizarse con
prudencia y siempre con monitorización. La liberación de
histamina es casi nula. A dosis 10 veces superiores a las
curarizantes no tiene efectos gangliopléjicos. No tiene efectos
simpaticomiméticos. Los efectos hemodinámicos son discretos.
Se han descritos casos de bradicardia importantes en la inducción
posiblemente por la utilización de altas dosis de opiáceos. Dosis: Adulto: 0.07 – 0.1 mg/kg. Produce una duración de unos 40 minutos. Mantenimiento: Bolos de 1/4 de la dosis inicial. Infusión: 1 - 2 mg/kg/minuto. Se recomienda el uso de monitoreo de la curarización. El vecuronio es fácilmente antagonizado por la neostigmina.
Representa una alternativa verdadera para la substitución
definitiva de la succinilcolina en aquellos procedimientos
que requieren de un corto de inicio de acción (estómago lleno,
cesárea, heridas perforantes oculares etc.), y para usar
como relajante único en procedimientos que requieren de un
corto período de relajación (reducción ortopédica de fracturas
y luxaciones, electroshock, etc.)
[16]
. La dosis de intubación recomendada es 1.5 mg/k.
El tiempo de latencia es 55 a 70 s. La recuperación espontánea
con T1 del 25% (Primera contracción: 25% del control) es
de 14 min y el intervalo T1 25% - TDC = 0.8 toma 19 minutos.
Si se requieren tiempos de recuperación más cortos se debe
revertir con anticolinesterásicos. INTERACCIONES Antibióticos Los
antibióticos que potencian el bloqueo neuromuscular son estreptomicina,
gentamicina, kanamicina, neomicina, clindamicina, polimixina
A y B, y tetraciclina. Los aminoglucósidos reducen
la liberación de la acetilcolina de las terminales presinápticas
al competir por el Ca2+ y, por tanto, este efecto
se puede revertir con cloruro o gluconato de Ca2+;
la tetraciclina causa los mismos efectos debido a la quelación
del Ca2+; la lincomicina y la clindamicina bloquean
físicamente los canales abiertos. Otros antibióticos actúan
en la membrana presináptica o postsináptica. Los antibióticos
que no tienen ninguna actividad sobre la unión neuromuscular
son las penicilinas, las cefalosporinas y el cloramfenicol. Anestésicos locales y antiarrítmicos Estos
agentes potencian la acción de los dos grupos de relajantes
musculares. Los mecanismos son: la reducción de la liberación
neuronal de acetilcolina, la estabilización de la membrana
postsináptica y se cree que la reducción de la duración del
estado abierto del canal. Los mecanismos de acción
de la fenitoína son
similares a los de los anestésicos locales. La
procainamida y la quinidina potencian la acción de los bloqueantes
neuromusculares posiblemente por estabilizar la membrana
postsináptica. Los
bloqueantes de los canales del calcio potencian la acción
de los relajantes musculares posiblemente por la reducción
de la entrada del Ca2+ a la terminal nerviosa. Diuréticos La
furosemida tiene efectos de acuerdo con la dosis: a dosis
bajas inhibe las protein-kinasas y a dosis altas inhibe la
fosfodiesterasa. El aumento del Ca2+ en la terminal
nerviosa es mediado por la fosforilación del canal dependiente
del AMPc, por tanto,
los inhibidores de la fosfodiesterasa aumentan la liberación
de acetilcolina y antagonizan el bloqueo competitivo. La furosemida tiene efectos
bimodales: a dosis bajas potencian la dTC y a altas dosis
antagonizan la liberación de acetilcolina. Estos efectos son clínicamente significativos. Las tiazidas y el ácido
etacrínico también potencian los efectos de los relajantes
musculares, posiblemente por la alteración del volumen de
distribución y el balance electrolítico secundarios a la
diuresis. MONITOREO
DEL BLOQUEO NEUROMUSCULAR El monitoreo de la función neuromuscular tiene
las siguientes utilidades: (a) administración de la dosis óptima
individual de relajantes musculares y sus antídotos, (b)
administración de estos medicamentos en el momento adecuado
e identificar el momento de revertir su acción, (c) identificación
del tipo de relajante en caso de bloqueo residual. Por tanto,
se evita la sobredosis, se previene el riesgo de subdosificación –que
puede ser de graves consecuencias en neurocirugía o en cirugía
de cámara anterior del globo ocular abierta, entre otras–,
permite administrar el anticolinesterásico en el momento
adecuado, se utiliza menor cantidad de medicamento, se evita
el riesgo de relajación prolongada, y en consecuencia la
recuperación es más rápida. 1) El monitoreo clínico es el punto de partida cualitativo
para determinar el grado de relajación. Éste tipo de monitoreo
utiliza pruebas con movimientos musculares voluntarios que
evalúan el estado de relajación. Los músculos extraoculares
son los últimos en recuperarse de los efectos de los relajantes
musculares, mientras que diafragma es el primer músculo que
se recupera puesto que sólo necesita tener libres el 10%
de los receptores para contraerse. El examen clínico debe incluir:
·
Apertura
ocular
·
Reflejos
laríngeos y rechazo al tubo endotraqueal
·
Fuerza
al apretar la mano del anestesiólogo durante 5 a 10 seg
·
Capacidad
para levantar activamente la cabeza
·
Profundidad
de la inspiración forzada
·
Efectividad
de la tos
·
Cuantificación
de la presión negativa inspiratoria al ocluir la entrada de gas
al balón; ésta debe ser al menos de 20 cm de H2O
·
Calidad
de los movimientos ventilatorios: deben ser suaves, efectivos,
sin jadeos
·
Presión
de CO2 en gas espirado 2) El monitoreo instrumental de la función neuromuscular
consiste en la aplicación de corriente eléctrica sobre el
territorio de un nervio periférico para provocar un potencial
de acción; el grado de la respuesta muscular evocada por
la corriente cuantifica en forma aproximada la cantidad de
receptores unidos al relajante muscular. Para
que las respuestas obtenidas sean confiables y repetibles,
el estímulo debe de reunir ciertas características: forma
rectangular, duración inferior al periodo refractario e intensidad
supramáxima. Bajo anestesia se utilizan las respuestas evocadas con el
estimulador de nervio periférico. Cuando se estimula el nervio
cubital, la intensidad requerida no excede los 50 mA, pero
si la distancia entre el electrodo y el nervio está aumentada
por obesidad o edema, la resistencia estará aumentada, y
se necesitarán intensidades entre 50 y 70 mA. La posición
de los electrodos sobre la piel puede modificar la respuesta
motora debido a la distancia del trayecto del nervio. Los
electrodos deben contener gel electroconductivo. Al estimular un nervio es conveniente que la respuesta observada
corresponda a un solo músculo. Los nervios más utilizados
son el cubital, cuyo estímulo ocasiona la contracción del
músculo aductor del pulgar; el nervio facial, que permite
la contracción del músculo orbicular de los párpados; si
la posición requerida por la cirugía impide el monitoreo
de estos nervios también se pueden utilizar el tibial posterior,
el poplíteo lateral, el mediano, y otros nervios periféricos
de trayecto superficial. PATRONES DE ESTIMULACION 1- Estímulo único Se realiza con estímulos eléctricos de forma rectangular,
de intensidad supramáxima (15 - 30% mayor que el estímulo
máximo que hace que todas las fibras se contraigan) y de
200 ms de duración. Un
estímulo supramáximo aplicado a un nervio motor evoca la
contracción del músculo inervado por tal nervio. La
cantidad de movimiento en respuesta a un estímulo supramáximo
se conoce como la “altura del control”, que debe ser medida
antes de administrar relajantes musculares. Después de administrar
la dosis de relajante, el grado de relajación muscular se
lee como un porcentaje de la altura de los estímulos sucesivos
con respecto al control. La contracción
muscular se restablece cuando el 70% de los receptores están ocupados por el relajante
muscular, por tanto,
la
sensibilidad del estímulo único es baja y no es útil en la práctica
clínica (Fig 4). Fig. 4. Estímulo único. Es
un estímulo aislado, que aplicado con intervalos mínimos
de 10 segundos, puede indicar la tendencia de la relajación
muscular. Al aumentar la intensidad del bloqueo se reduce
la amplitud de la respuesta. 2- Tren de cuatro (TDC): Este patrón está indicado para evaluar el inicio, la intensidad
y la recuperación del bloqueo neuromuscular. Consiste en
grupos de cuatro pulsos supramáximos de 200 ms de duración,
cada 0.5 s (2Hz). El grado de relajación se determina cuando se compara la amplitud
de la primera respuesta con la de la segunda, tercera y cuarta.
El debilitamiento de la respuesta (reducción de la amplitud
del movimiento) proporciona la base para evaluar el grado
de relajación al establecer la relación de la cuarta respuesta
con respecto a la primera T4/T1 (Fig. 5). La cuarta respuesta
(T4) desaparece a una profundidad de bloqueo de aproximadamente
75% (altura de la primera respuesta: 25% del control).
El TDC es una técnica simple utilizada para el monitoreo del
uso de RMND (relajantes musculares no despolarizantes). Los
prematuros (< 32 semanas) tienen valores menores de TDC
que los recién nacidos de término y, hasta el mes de vida,
la altura de la cuarta respuesta del TDC es del 95%, posiblemente
por inmadurez de la unión neuromuscular. También se utiliza
para diferenciar el bloqueo despolarizante del no despolarizante:
en el primer caso no hay desvanecimiento de las 4 respuestas,
sino que éstas conservan la misma altura; en el segundo,
sí se observa desvanecimiento de las respuestas. Fig 5. En A los 4 estímulos tienen la misma amplitud
(T1/T4 = 1), lo que indica que no hay bloqueo neuromuscular. En B hay
agotamiento de la respuesta, bloqueo parcial: T1/T4 = 0.5,
o sea que menos del 75% de los receptores están ocupados
por el RMND. En C se
observan 3 respuestas, o sea que el 85% de los receptores
están ocupados; en D hay 2 respuestas: el 90% están ocupados
y en E el 95%
están ocupados. Si no se observa ninguna respuesta, el 100%
de los receptores están ocupados por el RMND. El TDC no requiere una respuesta control, ya que el cociente
TDC (T4/T1) en ausencia de bloqueo neuromuscular es de 1.
El número de respuestas evocadas por los cuatro estímulos
puede determinar la profundidad del bloqueo. Con respuestas
inferiores al 20% de estímulo único o ausencia de T1 no se
debe intentar la reversión de los RMND con anticolinesterásicos
si se ha administrado un relajante muscular de duración intermedia.
Si el RM es de larga duración, no se deberá iniciar la reversión
farmacológica hasta que aparezcan tres respuestas del TDC. 3- Estímulo Tetánico El estímulo tetánico (ET) consiste en un estímulo eléctrico
repetitivo a una frecuencia de 50 o 100 Hz durante 5 segundos
(Fig. 6). Esta alta frecuencia genera una gran demanda de
acetilcolina en la sinapsis neuromuscular, agotando los depósitos
del neurotransmisor. Durante el ET el Ca2+ entra
al nervio en grandes cantidades –que no alcanzan a ser excretadas
en la misma proporción–, acumulándose, por tanto, en la terminal
nerviosa. Puesto que es el Ca2+ el que activa
la liberación del neurotransmisor, un estímulo normal aplicado
a un nervio después de un ET libera una gran cantidad de
acetilcolina. La facilitación o potenciación postetánica –fenómeno
en el que los estímulos repetidos inducen una mayor liberación
del neurotransmisor, que permanece durante segundos o minutos–,
condicionada por un estímulo tetánico previo, es propia de
un bloqueo no despolarizante. Durante el ET los depósitos
de neurotransmisor en las vesículas se agotan y la transmisión
cesa. Cuando el número de receptores disponibles es escaso
por estar ocupados por otro agonista, por ejemplo, un relajante
muscular no despolarizante, la respuesta al tétanos no puede
mantener su intensidad inicial y aparece el debilitamiento
tetánico que se manifiesta como la incapacidad de sostener
la forma de la onda rectangular en la contracción tetánica
como respuesta al ET. Los patrones
de respuesta muscular son los siguientes:
El bloqueo dual se diagnostica por desarrollarse en cinco etapas: 1. Bloqueo despolarizante típico 2. Estado de taquifilaxia 3. Inhibición de Wedensky (debilitación de la respuesta tetánica) 4. Estado de fatiga y potenciación postetánica 5. Bloqueo no despolarizante típico En consecuencia, el ET es un patrón que sirve para diferenciar
el tipo de relajante muscular utilizado para el bloqueo:
(1) Si no hay bloqueo neuromuscular o si éste es de tipo
despolarizante, la contracción se mantiene mientras dure
el estímulo y (2) El decaimiento de la contracción muscular
ante un estímulo tetánico es indicativo de un bloqueo no
despolarizante. Si entre dos estímulos tetánicos transcurre
un tiempo inferior a los 6 min, éste interfiere con los patrones
de estimulación de estímulo simple, TDC o doble ráfaga, causando
interpretaciones erróneas del estado del bloqueo. Este estímulo
es muy doloroso si se practica al paciente no anestesiado.
La potenciación postetánica puede observarse con cualquier
método de cuantificación. Fig. 6. Si
se ha administrado un RMND, la respuesta posterior a un estímulo
tetánico tendrá mayor amplitud que el estímulo previo al
mismo. Este fenómeno se denomina facilitación postetánica. 4- Doble
ráfaga Es un estímulo
tetánico doble. Se identifica en inglés como DBS, o Doble
Burst Stimulation (Fig.7) Consiste en dos ráfagas cortas
de estímulos tetánicos (50 Hz por 60 milisegundos) separadas
entre sí por 750 milisegundos. Resulta mucho más fácil observar
la fatiga en forma clínica cuando se usa la doble ráfaga que cuando se usa el TDC porque la respuesta observada será la
de dos contracciones musculares separadas. La doble ráfaga
tetánica es el patrón de estimulación empleado para detectar
bloqueo neuromuscular residual, siendo el patrón más sensible
para tal fin: la especificidad es del 96%. Si no se detecta
diferencia entre la magnitud de las dos repuestas evocadas,
esta situación corresponde a un índice T4/T1 superior a 0.7,
lo que a su vez se ha correlacionado con una recuperación
del bloqueo no despolarizante suficiente para que la fuerza
de contracción muscular se haya recuperado totalmente. En un músculo no relajado, las dos contracciones
son cortas, de igual fuerza, mientras que si está relajado,
la segunda respuesta es más débil (hay debilitamiento). Hay
factores que pueden alterar la respuesta: (1) la hipotermia
inferior a 36° C produce una disminución significativa de
las respuestas en todas las modalidades de estímulos, por
tanto, el paciente parece estar más relajado de lo que realmente
está. (2) el edema de los tejidos y (3) la obesidad, que
pueden hacer necesario el uso de electrodos de aguja. Fig. 7. En la doble ráfaga
se compara la amplitud de dos estímulos tetánicos de 40 mseg
de duración, separados 750 mseg. Si existe acción de un RMND
la amplitud del segundo estímulo estará reducida. 5.
Cuenta postetánica En bloqueos musculares muy profundos
la evaluación no es posible con TDC ni con estímulo único.
Es posible cuantificar este bloqueo mediante un cuenta postetánica
[17]
(CPT). La CPT consiste en: (1) Un estímulo único
de 1 Hz, y se espera un minuto; (2) Un estímulo tetánico
de 50 Hz durante 5 segundos; (3) Tres segundos de latencia;
(4) Una serie de estímulos únicos de 1 Hz por un minuto y
se cuenta el número de contracciones musculares. Esta cuenta
de contracciones únicas permite calcular el tiempo de reaparición
de la contracción muscular de acuerdo con el relajante muscular
administrado, de la siguiente manera: una cuenta de 2 sugiere
que no habrá respuestas al TDC antes de 35 minutos para pancuronio,
7-8 minutos para atracurio y vecuronio; una cuenta de 5 indica
ausencia de respuestas al TDC en los siguientes 10 – 15 minutos.
Una CPT de 7 a 10 indica que la aparición de la primera respuesta
del tren de cuatro está a punto de ocurrir. Este es el mejor método para monitorear
y asegurar la relajación muscular en pacientes que requieren
parálisis completa como en microcirugía, cirugía oftálmica
y neurocirugía. REVERSIÓN DE LA RELAJACIÓN MUSCULAR La reversión espontánea de los relajantes musculares ocurre
cuando el medicamento se separa del receptor nicotínico por
redistribución, metabolismo y difusión. La reversión de los
RMND se puede acelerar con los inhibidores de la enzima acetilcolinesterasa,
neostigmina o edrofonio que antagonizan el bloqueo no despolarizante.
Al disminuir la hidrólisis de acetilcolina se aumenta la
concentración del neurotransmisor en la hendidura sináptica
desplazando los relajantes musculares de los receptores. Los anticolinesterásicos tienen efectos nicotínicos –que son los que se buscan para revertir los relajantes musculares–, pero también tienen efectos muscarínicos que siempre se deben antagonizar. Estos efectos son: bradicardia, broncoespasmo, aumento de las secreciones traqueobranquiales, aumento del tono y las secreciones intestinales y aumento de la sudoración. En los pacientes con tono vagal aumentado, como ancianos, niños y deportistas los anticolinesterásicos se deben administrar con monitoreo cuidadoso de la frecuencia cardiaca. Los anticolinesterásicos están contraindicados en pacientes con asma, EPOC, y transtornos de la conducción cardíaca. Para antagonizar los efectos muscarínicos se utilizan anticolinérgicos como la atropina o el glicopirrolato en mezcla con el anticolinesterásico, o administrados previamente. La mezcla es ampliamente usada puesto que el tiempo de latencia de la atropina es menor y el del glicopirrolato semejante al del anticolinesterásico. Al administrarse con neostigmina, la dosis de atropina es de 15 µg/kg y la del glicopirrolato es de 7 µg/kg. La mezcla glicopirrolato-neostigmina ocasiona menos taquicardia que la atropina-neostigmina. Para la reversión
farmacológica se debe tener en cuenta lo siguiente: Normas para la reversión de los RMND
AGENTES ANTICOLINESTERASICOS
DE USO EN ANESTESIA Neostigmina: Es la droga específica para la reversión
de los agentes no despolarizantes. Actúa en el primer minuto
de su administración y su efecto dura 20 a 30 minutos. La
neostigmina se debe administrar antes o con atropina o glicopirrolato
para evitar los efectos muscarínicos de los anticolinesterásicos,
como aumento de las secreciones traqueobronquiales, bradicardia,
salivación y otros del sistema gastrointestinal. Dosis: 0.05 – 0.07 mg/kg IV (máximo 5 mg) con atropina 0.01 mg/kg o con glicopirrolato 0.08 – 0.1 mg/kg. Nombre comercial: Prostigmina ®. Existe una preparación que contiene 2.5 mg de neostigmina con 0.5 mg de glicopirrolato por mililitro (Robinul®), para administrar 0.02 ml/kg. Edrofonio: Es un inhibidor muy débil y de acción
muy corta que se une de manera electrostática y reversible
con el sitio aniónico de la acetilcolinesterasa. Esto hace
que la magnitud y duración de su efecto sea menor. Es útil
para diagnosticar la miastenia gravis y evaluar la terapia,
y para diagnosticar el bloqueo dual con succinilcolina. Se
puede utilizar para la reversión de los relajantes musculares,
pero su uso no es común. Dosis: 0.5 – 0.7 mg/kg IV, después o
con sulfato de atropina 0.01 mg/kg. Piridostigmina: Es cuatro veces menos potente que la
neostigmina y se usa principalmente para el tratamiento de
la miastenia gravis. Sin embargo, en presentación parenteral
se puede utilizar para la reversión del bloqueo neuromuscular
no despolarizante. Puede usarse también en el tratamiento
de la intoxicación con escopolamina. REFERENCIAS
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