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acerca del artículo:
Is There Still a Place for Dopamine in the Modern
Intensive Care Unit?
Anesth Analg 2004;98:461-468
Tomás
Romero Cohen
Anestesiólogo Intensivista
Hospital Militar Central
Clínica del Country
Bogotá, Colombia
En el pasado VII Congreso de Trauma (Marzo 25-27 ,2004) tuve la oportunidad de presentar una conferencia acerca del uso de inotrópicos y vasopresores en shock traumático. Revisando la literatura reciente me encontré con este artículo que finalmente fue muy útil tanto por su contenido como por la s referencias bibliográficas.
El presente artículo me parece una excelente revisión de la
evidencia actualmente disponible con respecto a Dopamina y permite hacer una
re evaluación de sus usos en la práctica clínica.
En primer lugar, analizando el título, éste es impactante e incluso
un tanto amarillista. Cuando el lector desapercibido cae en el fondo de la
trampa se da cuenta que el desarrollo de la revisión se centra en desvirtuar
el uso de la Dopamina a dosis bajas.
Sin embargo el contenido de la revisión es suficiente para poner a pensar
a los lectores sus próximas decisiones terapéuticas.
El primero y tal vez el más popular de los usos de Dopamina, la protección
renal en pacientes a riesgo o con Falla Renal establecida, tiene suficiente
evidencia en contra para restringir su uso para esta indicación.
Igualmente interesante es la revisión de los estudios, publicados en
su mayoría por el propio Van den Berghe, con respecto a las alteraciones
endocrinas observadas a todo nivel con el uso de Dopamina por tiempo prolongado.
Esta vez la recomendación para el lector es limitar el tiempo de tratamiento
si es que se ha decidido su uso.
Sin embargo es difícil analizar el impacto sobre el sistema inmunológico
en situaciones clínicas complejas como lo son los escenarios en los
que frecuentemente usamos Dopamina. Me refiero a la catástrofe inmunológica
de la sepsis y otros estados en los que el caos de sustancias pro inflamatorias
y anti inflamatorias hace extremadamente complicado cualquier análisis
simplista, y exige un estudio apropiado para medir realmente el valor de estos
mencionados efectos.
Los efectos respiratorios son en realidad muy discutibles si tenemos en cuenta
lo cambiante que ha sido la ventilación mecánica en los últimos
años, las diferentes estrategias ventilatorias de destete y la proliferación
de trabajos de investigación mostrando cada vez mejores resultados.
Es, de todos modos una inquietud para aquellos pacientes en los que no se encuentra
falla en la extubación sin una explicación lógica aparente,
pero con un goteo prolongado de Dopamina.
Con respecto al uso de Dopamina como vasopresor, en el Congreso Americano de
Cuidado Intensivo realizado en San Diego en el 2002 se presentó una
discusión interesante acerca de inotrópicos en sepsis entre dos
grandes representantes de la medicina crítica: Phillip Dellinger y Jean
Louis Vincent.
El primero apoyando el uso de Noradrenalina y el segundo, Dopamina. Lo interesante,
a pesar de no encontrar allí un rotundo vencedor, fue la falta de evidencia
para doblegar uno sobre el otro. Y tal vez no sea esa la intención,
pero sí la de estimular estudios investigativos que nos lleven a unos
resultados más contundentes.
Cuál sea la verdadera magnitud de estas alteraciones? Creo que eso es un punto aún por resolverse, pero lo que sí es cierto es que artículos como éste nos ayudan a tener una visión un poco más crítica sobre las decisiones terapéuticas que a menudo realizamos casi automáticamente y de manera rutinaria, creyendo en la falsa seguridad que nos da la experiencia, o el empirismo si se quiere.
Actualización Junio 2,2004